DINI se adentra en un universo donde las estrellas desaparecen y la oscuridad parece ocuparlo todo. NIDI le propone un desafío: dejar de mirar con los ojos para descubrir aquello que la mente todavía no comprende. Pero cuando está a punto de conocer una nueva realidad, algo inesperado interrumpe el viaje.
La Caja
EL JUEGO (7)
DINI solo quiere descansar y ver la televisión, pero NIDI vuelve a complicarle la existencia con una pregunta inquietante: ¿y si las leyes del universo fueran simplemente las reglas de un juego? Entre Einstein, Newton, el ajedrez y una pantalla encendida, ambos se enfrentan a una posibilidad desconcertante: quizá no somos los jugadores, sino las piezas. Y lo peor está por llegar cuando alguien decide apagar la televisión.
LA SIMULACIÓN (5)
DINI y NIDI vuelven a encontrarse frente a La Caja. Esta vez, una pregunta aparentemente sencilla abre un camino mucho más inquietante: ¿y si todo lo que vemos, sentimos y creemos decidir formara parte de una simulación? Entre Matrix, la mente y la búsqueda de una salida, DINI descubrirá que quizá el verdadero problema nunca fue cómo abrir la caja, sino quién decidió que estaba dentro.
LA CAJA NO EXISTE (4)
NIDI volvió a meterse en mis sueños sin pedir permiso. Esta vez no me enseñó ningún lugar extraño. Se limitó a mirarme y a decir algo que me dejó despierto mucho después de abrir los ojos: «DINI, la caja no existe».
Un diálogo entre DINI y NIDI (03)
DINI quiere hacer algo aparentemente imposible: pensar fuera de la caja utilizando una mente que nació dentro de ella. NIDI le abre una puerta. El problema comienza cuando descubre que incluso salir puede formar parte de la propia caja.
Muerte de todo lo visible (02)
Conversaciones con Anita
Estoy en la biblioteca.
Como otras veces, antes de comenzar escribo unas líneas en mi bloc. Es una especie de bitácora. Una forma de dejar constancia no solo de lo que pienso, sino de dónde estaba cuando apareció una de esas preguntas que luego no me dejan tranquilo.
Nos falta el mando (01)
Hay preguntas que uno no busca. Aparecen.
A veces mientras miras las estrellas. Otras mientras ves una película, estás sentado en el sofá o, sencillamente, mientras la mirada se pierde unos segundos en una televisión encendida.