Hoy el 722 no pasa por su parada habitual. Las fiestas de Colmenar Viejo transforman sus calles, sus horarios y hasta sus recuerdos. Entre procesiones, toros, música y viejas amistades, descubrimos que algunos de los mejores viajes se hacen sin salir del pueblo.

El viernes me levanté un poco más tarde de lo habitual. Tenía revisión médica.
La edad no perdona… aunque, pensándolo bien, quizás no tenga nada que ver con la edad. Mi médico de Colmenar —no diré su nombre, pero es bien conocido— lo llama «chequeo médico». Yo prefiero llamarlo la ITV.