Las plataformas anti ganadería industrial se plantan ante la polémica “simplista y sesgada” sobre las granjas intensivas

Interior de una explotación ganadera intensiva. ANDREW SKOWRON / WE ANIMALS MEDIA

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La Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial carga contra lo que considera posicionamientos interesados e interpretaciones poco rigurosas de las organizaciones agrarias y del sector cárnico ante la polémica por la entrevista del ministro de Consumo, Alberto Garzón, publicada en 'The Guardian'.

Las patronales agrarias han aprovechado la polémica por la entrevista del ministro de Consumo, Alberto Garzón, en el diario británico The Guardian para defender un modelo que lleva años sumando detractores y viendo aparecer decenas de plataformas vecinales contrarias al mismo. En el contexto de una problemática creciente sobre las macrogranjas, la ganadería industrial y sus impactos, la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial pedía a las patronales cárnicas Interporc, Provacuno, Unterovic, Intercun, Avianza y Asici, así como a la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), que se abstengan de “interpretaciones poco rigurosas y sesgadas” sobre esta problemática. 

“Estas declaraciones no hacen más que enturbiar el debate y mandar un mensaje erróneo a la ciudadanía”, denunciaba la Coordinadora, a la que pertenecen a más de medio centenar de plataformas y asociaciones vecinales rurales de siete comunidades autónomas, y que se ha convertido en uno de los actores clave en el sector, consiguiendo paralizar decenas de proyectos industriales cárnicos y el anuncio por parte de varios gobiernos autonómicos de moratorias de instalaciones de nuevas granjas intensivas en su territorio.

Aunque las organizaciones que la forman “no han entrado nunca ni entrarán en luchas políticas”, critican posicionamientos como los de COAG, que acusaba a Garzón de “criminalizar” al sector con sus palabras, un término que ya usó el ex secretario general de esta organización, Miguel Blanco, quien acusaba el pasado julio a Garzón de “criminalizar la producción de carne de nuestro país” y de tergiversar los datos de emisiones y uso del agua.

Entre 2015 y 2020 el censo de cerdos en España ha crecido un 35% pero el número de granjas de menor tamaño (menos de 1.000 animales) ha descendido un 30% 

En la misma línea, organizaciones como UPA o Unión de Uniones de Ganaderos y Agricultores pedían la dimisión de Garzón. La primera incluso acusaba al ministro de “vincular de forma estrecha el consumo de carne con el cambio climático y la desertificación” y negaba que en España hubiese animales maltratados.

Ganado y emergencia climática

Lejos de cuestionarse, la relación entre la ganadería y la crisis climática es clara. Así lo planteaban ya informes como los publicados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2006 (La larga sombra del ganado) y 2013 (Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería). Este último estimaba ya entonces que la contribución de la ganadería a la crisis climática es del 14,5% del total de gases de efecto invernadero a nivel global. Además, el peso de la producción, procesamiento y transporte de piensos, especialmente necesarios para los modelos intensivos de ganadería industrial, supone el 43% de esas emisiones, tal como recogía en 2020 Amigos de la Tierra en el informe La ganadería y su contribución al cambio climático.

“Cuanto más crece la ganadería industrial más granjas familiares desaparecen”, denuncian desde la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial

El propio Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, en su informe El cambio climático y la tierra, de 2020, señalaba que “la ganadería en pastos y pastizales gestionados representó más de la mitad del total de las emisiones antropógenas de dióxido de nitrógeno procedentes de la agricultura”, un gas con un poder de efecto invernadero muy superior al del dióxido de carbono, al igual que ocurre con el metano, que también emiten en grandes cantidades las instalaciones ganaderas. En 2018 en España, según los datos que maneja el Ministerio de Agricultura, el 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero provenían del metano, el gas que supone el 49% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la ganadería.

Greenpeace, por su parte, añade que el 65% de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola, uno de los pocos donde han crecido en 2020, y el 94% de las emisiones de amoniaco están generadas también por la ganadería. 

Intensiva no es extensiva

Así, la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial carga contra lo que considera posicionamientos sesgados y simplistas de las organizaciones agrarias y del sector cárnico, que, según denuncia el colectivo, no distinguen entre el modelo de ganadería extensiva e industrial de una forma interesada. De hecho, la plataforma remarca que su objetivo es “apoyar la ganadería extensiva frente al modelo de ganadería industrial, que ni fija población, ni dinamiza las zonas rurales económicamente, ni es la solución para la España vaciada y, muy al contrario, afecta gravemente a la calidad del entorno, de las aguas y del modo de vivir de los que trabajan y pueblan el mundo rural”.

 

FUENTES.: ELSALTODIARIO