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¿SE EQUIVOCÓ CRISTO EN MATEO 10, 23?

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En la Biblia comentada por los Profesores de Salamanca, ese texto dice así:

“Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra; y si en ésta os persiguen, huid a una tercera. En verdad os digo que no acabaréis las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre.” (Mateo 10:23).

En el comentario a ese texto, entre otras cosas, se dice:

“Y les anuncia (a los apóstoles), por último, que antes que recorran las ciudades de Israel ‘vendrá el Hijo del hombre’. Esta ‘venida’ de Cristo ha creado dificultad.” (Biblia Comentada, tomo II, BAC, 1963, pp. 246, 249).

Los profesores de la Compañía de Jesús, en su Comentario a “La Sagrada Escritura”, dicen lo siguiente:

Añade el Señor unas palabras que por su difícil interpretación han dado lugar a múltiples explicaciones: no acabaréis las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del hombre. Es el primer texto escatológico, en el que Jesús parece aludir a una segunda venida suya próxima. No puede ante todo admitirse en manera alguna la interpretación de algunos acatólicos, que suponen que Cristo tenía la persuasión íntima de la proximidad de su venida gloriosa y del fin del mundo, en lo cual se equivocó e indujo al mismo error a sus discípulos. Esta interpretación contradice abiertamente a otros pasajes del Evangelio. Prescindiendo de otras explicaciones que se dan al texto, creemos que la mejor fundada es la siguiente. Es claro que la frase no acabaréis las ciudades de Israel se refiere, según todo en contexto, a la predicación que los apóstoles han de emprender por todo el territorio israelita. El sentido, por lo tanto, de las palabras de Cristo es: vendrá el Hijo del hombre antes de que hayáis recorrido las ciudades de Israel huyendo de unas en otras. La dificultad está en poder saber de qué venida del Hijo del hombre se trata aquí. No parece que pueda ser la última, el día del juicio universal, sino de otra más próxima, que bien puede entenderse de una manifestación extraordinaria de la justicia de Cristo, como la que ocurrió en la ruina de Jerusalén y del pueblo judío en el año 70.” (Tomo I. Evangelios (Iº), tercera edición, BAC, Madrid, 1973, pp. 166-167).

* * * * * * *

He consultado las siguientes traducciones de la Biblia (católicas y protestantes): La Biblia del Oso, la Biblia del Cántaro, el Nuevo Testamento Interlineal de César Vidal, la Biblia de los Mormones, la Biblia de los Testigos de Jehová, la Biblia Interconfesional, el Nuevo Testamento Textual, la Biblia de la Conferencia Episcopal Española, la Biblia de Jerusalén, la Biblia Adventista, La Palabra; amén de otras varias vistas por Internet. Todas dicen: “antes que venga el Hijo del hombre”.

* * * * * * *

Ahora bien, el texto griego de Mateo 10:23 no dice antes que “venga el Hijo del hombre”, como muestro a continuación, copiando mi propia traducción y comentario que publiqué en el año 2000 en el libro titulado: Jesús de Nazaret. Un personaje histórico:

“Cuando os persigan en esta ciudad, huid a otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.” (Mateo 10:23).

“Es evidente que, según ese texto, Jesús debía haber venido cuando sus apóstoles estaban predicando por las ciudades de Israel y, por tanto, cuando todavía ellos estaban vivos y sin haber terminado su predicación en dichas ciudades; lo cual indica que la segunda venida de Cristo tenía que haber acontecido antes que ellos murieran. Siglos y milenios han pasado, y Cristo no ha venido. ¿Cómo, pues, hay que entender este pasaje? […].

No obstante, la explicación de ese pasaje es simplísima. El verbo ‘venir’, empleado en este texto, en griego es [érjomai], y significa:

“[…] ir, venir, entrar, salir, llegar, acercarse, marcharse, aparecer, desaparecer, etc.”

(Balagué, Miguel: Diccionario Griego-Español, Madrid, Compañía Bibliográfica Española, S. A., 6ª edición, 1965).

(Bailly, A.: Dictionaire Grec FranÇais, Paris, Librairie Hachette, 26e édition, 1963).

Por consiguiente, donde se dice “…venga…”, hay que traducir “…se marche…”, que es lo primero que iba a suceder cronológicamente después de decir Jesús las palabras de ese pasaje: primero se iría (como así sucedió antes de que ellos terminaran dicha predicación), y después vendría (como prometió, Juan 14:1-3, lo cual no ha acontecido todavía).

En el episodio relatado en Mateo 14:24-33, se repite cuatro veces el mismo verbo griego “érjomai”; en la traducción al español se emplea dos veces el verbo “venir” (versículos 25 y 29), y otras dos veces el verbo “ir” (versículos 28 y 29), lo cual es correctísimo.

[…].

Al traducir, hay que elegir la acepción que vaya de acuerdo con el contexto, tanto próximo como remoto; y, volviendo a Mateo 10:23, vemos que el contexto próximo se refiere a que antes que los apóstoles terminaran de predicar en todas las ciudades de Israel, Jesús se iría. En efecto, este episodio se sitúa en diciembre del año 28 (Leal, Juan: Sinopsis Concordada de los Cuatro Evangelios, Madrid, BAC, 2ª edición, 1961); aproximadamente dieciocho meses antes de la ascensión. Jesús encarga una misión de predicación exclusivamente a los doce apóstoles, cuyos nombres se mencionan; y les dice que han de ir sólo a los judíos, por lo que han de evitar a los “gentiles” y a los “samaritanos” (según Mateo 10:1-6). Después les indica como tienen que desarrollar esa misión (Mateo 10:7-15). A continuación les explica que la predicación del evangelio encontrará oposición y persecución (Mateo 10:16-22). Seguidamente les explica cómo deben reaccionar ellos ante la persecución: nada de enfrentamientos, sino marchase a otra parte. Llegado Jesús aquí en su conversación con los doce, les dice que antes que acaben ellos esa misión a los judíos, él se marchará (Mateo 10:23). Por consiguiente, esta misión de los doce no se relaciona para nada con la segunda venida de Cristo. Cuando llegó el momento de marcharse Jesús, éste amplió el encargo de la predicación del evangelio a todos sus seguidores y al territorio de todas las gentes (Mateo 28:16-20; Lucas 24:47-53; Hechos 1:6-9; pero Jesús tampoco relacionó esta predicación universal que encargó aquí, con la fecha de su segunda venida, sino todo lo contrario, pues dijo que el conocimiento de eso está reservado al Padre (Hechos 1:6-7). Por lo que se refiere al contexto remoto sobre su segunda venida, cuando Jesús hablaba en Mateo 10:23, no podía decir que ésta tendría lugar en vida de los doce apóstoles; porque, según su misma enseñanza, él no sabía cuando tendría lugar ese acontecimiento (Mateo 24:36; Marcos 13:32); lo cual remachó en Hechos 1:6-7, cuando encargó la predicación universal, como acabamos de ver; por esto, no podía decir que vendría cuando los apóstoles aún no hubieran terminado de predicar en todas las ciudades de Israel. Esto es cosa de sentido común, el cual se ha empleado en Mateo 14:24-33; pero también hay que aplicarlo en Mateo 10:23, para no atribuir a Jesús palabras que él no dijo.” (Pp. 175-177).

Hasta aquí lo que se puede leer en mi mencionado libro; pero ahora agrego aquí lo siguiente:

Han pasado 17 años desde que apareció ese libro; durante ese tiempo, han aparecido muchas ediciones de la Biblia; en todas, suelen decir al principio: “Traducción hecha conforme a los idiomas originales: hebreo, arameo y griego”. Si eso fuera así, ¿cómo es posible que, en Mateo 10:23, todos traduzcan mal ese texto? Esto tiene una explicación: la primera Biblia traducida al español (entonces castellano) fue “La Biblia del Oso”, por Casiodoro de Reina en 1569. Casiodoro se equivocó en Mateo 10:23; pero, después, todos han repetido ese error, porque los nuevos traductores no tratan de corregir los errores que tenga el texto bíblico, sino que se ocupan de adaptar el texto bíblico a sus creencias. Esto lo he probado totalmente en mi libro titulado: Jesús de Nazaret II. Su Persona y sus Obras; en este libro, se puede ver como Erasmo de Rotterdam, en 1527, mutiló un texto del Nuevo Testamento; esa mutilación cambia el mensaje de la Soteriología cristiana de la Biblia; pero nadie corrige ese error, sino que todas las Biblias lo repiten, y ¿por qué no lo corrigen? Porque esa mutilación favorece las creencias de todos los traductores y editores de todas las Biblias que existen en la actualidad; pero ¿qué dice Cristo? La respuesta está en Juan 5:28-30.

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