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EL DISCURSO Y LA SONRISA

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Érase una vez en un país cuyo nombre estoy tratando de recordar; pero que, por el momento, sólo recuerdo que tiene más de cinco letras. Érase también que una pareja, en ese país, se propuso tener un hijo que llegara a ser presidente de la nación; con eso en mente, planearon que tenía que estudiar Derecho (y no torcerse), ser un buen orador y aprender a sonreír mucho y bien hasta que dominara las técnicas de la sonrisa profesional y la del discurso eficaz.

                Andando el tiempo, la mujer se hallaba embarazada de tres meses, cuando llegó el marido un día a casa con una buen noticia; se la contó a su mujer diciendo que había estado en una conferencia donde habían explicado que el feto, desde los primeros meses de gestación, va acumulando datos en su cerebro de todo lo que oye a través de la madre. Esto, dijo ella, es muy importante, para que nuestro hijo vaya aprendiendo a ser un buen orador; en seguida, puso un equipo de música en cada habitación de la casa; en cada uno de ellos colocó un CD con discursos y mítines políticos a gran volumen; así, cuando entraba en una habitación, seguía escuchando el discurso que dejaba de oír al marcharse de otra habitación de la casa; este estado de cosas continuó hasta el nacimiento del niño; y después este ambiente se convirtió en el hilo musical de toda la vivienda.

                El niño estudió Derecho (y no se torció) hasta que alcanzó la licenciatura. Después, conforme a lo previsto por sus progenitores, estudió oratoria; también aprendió a sonreír magistralmente. Por fin, llegó el momento de unas elecciones presidenciales; nuestro niño se presentó como uno más de los diferentes candidatos; iba a pronunciar el primer discurso de su primera campaña electoral; allí estaban sus padres en primera fila en un campo de fútbol abarrotado. El niño, ya grande, llegó a la tribuna de oradores; iba a parir todo lo que su madre le había metido en el cerebro; y, con una sonrisa de oreja a oreja, empezó su discurso, en el cual, de forma grandilocuente, peroró así:

               ¡Compañeros y compañeras! ¡Queridos asistentes todos a este acto!:

                La puesta en marcha de nuestro portentoso y ambicioso programa marcará el comienzo de una transformación espectacular, ilusionante y globalizante.

Porque nuestro programa prioriza todas las expectativas programáticas, justas y progresistas en beneficio de todos de forma global.  

                Por esto, tenemos que impulsar y acometer un análisis en profundidad de todas las partes del programa de forma priorizada y globalizada.

                Por otra parte, debemos acometer con decisión y eficacia la globalización de las infraestructuras del quehacer cotidiano en beneficio de todas las partes del sistema, y acabar con todas las actitudes ya periclitas para el futuro a corto y medio plazo.

                También tenemos que promover el avance del consenso global referente a toda clase de proyectos futuristas, eficaces y de amplio espectro y largo alcance.

                Igualmente tenemos que estar abiertos a toda clase de premisas cotidianas concernientes a la globalización de los sistemas más innovadores que favorecen todo tipo de los más variopintos acontecimientos.

                Asimismo los análisis futuristas deben acometerse de forma sostenida, priorizada y global envolvente.

                Porque la coyuntura actual de las prioridades de las infraestructuras actuales de la situación globalizada favorece nuestro programa y nuestros objetivos eficazmente.

                También nos es favorable el estudio realizado por los agentes sociales sobre la situación actual referente a la producción de perspectivas y actitudes ilusionantes de todo tipo.

                Por tanto, tenemos muchas razones y seguridades para ofrecer a todos espectaculares avances en todos los órdenes de la globalización en beneficio de nuestro sistema ilusionante.

                Además, la eficacia segura y rotunda de nuestra organización desarrollará las premisas priorizadas que redundarán en avances espectaculares y globales.

                Por consiguiente, todo este cúmulo de ilusiones dará lugar a una felicidad profunda, psicológica y global como nunca nadie ha podido sospechar dentro de la globalización que está por llegar en un futuro inmediato, seguro y verdadero en todos los aspectos en relación con las premisas de nuestro ilusionante programa.

                De la misma manera, el trabajo en equipo psicológicamente apoyado acrecentará la eficacia de la globalización de las prioridades en el mismísimo corazón del laberinto que se aproxima de forma rampante y atrayente en lo referente a la producción de ilusiones globalizadas y compromisos de todo tipo.

                Por otra parte, promoveremos el minucioso estudio de una ley eficaz, globalizada y altamente consensuada para impulsar la participación prometedora de beneficios en forma de amplias oportunidades priorizadas a nivel eficaz en todos los aspectos.

Asimismo, os aseguro que la nueva sociedad de igualdad que creará el desarrollo global de las premisas ilusionantes de nuestro programa, ya se ve venir, ya se aproxima, ya está a las puertas.

               Hay que estar muy ciego para no ver esta realidad evidente e ilusionante que va a traer la felicidad globalizada, eficaz y justa para cada estamento de nuestra época.

                Por consiguiente, si me votáis todos y todas, me comprometo a impulsar todos los resortes de las infraestructuras de la globalización del sistema hasta el mismísimo corazón de todos los problemas presentes y futuros relacionados con la aparición de todas las premisas ilusionantes y convincentes, que vayan en la dirección de la mejora y eficacia del sistema y del programa.

                Y, para terminar, os aseguro que pondré todo mi empeño en que en el menor tiempo posible, si me dais vuestro voto todos y todas, veréis cumplidos globalmente y de forma priorizada, más pronto que tarde, todas mis promesas y todas vuestras aspiraciones y deseos justos y verdaderos. He dicho. Y, dando un salto tarzanesco con los brazos extendidos, gritó: ¡Viva la libertad de expresión!

Sus padres exclamaron con toda su alma: ¡Bravo!

               

El público enardecido y puesto en pie aplaudió durante diez minutos, mientras repetía: ¡Bravo!

Una periodista preguntó, a uno de los asistentes al acto: ¿Podría usted resumir en pocas palabras lo que ha dicho el orador? El hombre respondió: Ha dicho muchas cosas buenas, y éste es capaz de ponerlas en práctica; creo que todo el mundo lo votará, habla muy bien, tiene un pico de oro.

Una señora apostilló: a mí, me chifla con esa sonrisa, lo voy a votar.

Un profesor emérito decía, para sus adentros: No sabe lo que dice, pero hay que ver ¡cómo lo dice!

Un compañero de estudios, del orador, explicó cómo había adquirido éste la técnica de:

 

       La sonrisa profesional

Al espejo sonreía,

y la sonrisa cambiaba,

pues ésa no le gustaba,

una mueca parecía.

Su sonrisa resurgía,

y de nuevo la miraba,

en su cara no cuadraba,

pues retorcida la hacía.

Por fin una aparecía,

que al tipejo convencía,

y la guardó en su bolsillo.

Su sistema era sencillo,

cuando una cámara veía,

la sacaba el tipejillo.



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