Guerra en Ucrania para mantener a la ‎Unión Europea bajo tutela

‎¿Cómo puede explicarse que personajes como el español Josep Borrell, el belga Charles Michel ‎y la alemana Ursula von der Leyen, de comprobada participación en casos de corrupción y ‎que además han demostrado ser incompetentes, se han convertido en los líderes de la Unión ‎Europea? Porque así se garantiza su sumisión a todo lo que les dicta el secretario general de la OTAN, ‎Jens Stoltenberg.‎

En La Red
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Hace casi un año que el ejército ruso entró en Ucrania para imponer allí la aplicación de la ‎resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU. La OTAN, que rechaza ese objetivo, afirma ‎que Rusia “invadió” Ucrania para anexarla. ‎
Los referéndums de adhesión a la Federación Rusa realizados en 4 oblast parecen confirmar esa ‎interpretación de la OTAN. Pero la historia de la Novorossiya confirma la explicación de Rusia. ‎Las dos narrativas siguen sonando en paralelo. ‎

Por mi parte, después de haber editado un boletín cotidiano sobre la guerra en Kosovo [1], recuerdo que todas las ‎agencias de prensa de los Balcanes contradecían entonces la narrativa de la OTAN y yo no tenía ‎manera de saber quién decía la verdad. Dos días después del fin de aquel conflicto, algunos ‎periodistas de los países miembros de la alianza atlántica pudieron viajar al lugar de los hechos… y ‎comprobaron que habían sido engañados. Las agencias de prensa regionales tenían la razón. ‎La OTAN nos había mentido constantemente. ‎

Años después, siendo yo miembro del gobierno de Libia, la OTAN –dotada de un mandato del ‎Consejo de Seguridad de la ONU para proteger a la población libia– utilizó abusivamente aquel ‎mandato para derrocar la Yamahiriya Árabe Libia, matando en el proceso a 120 000 personas que ‎supuestamente tenía que proteger.‎

Esas experiencias nos muestran que Occidente miente descaradamente para cubrir sus crímenes. ‎

Ahora, la OTAN nos asegura que no está en guerra ya que no ha desplegado tropas en Ucrania. ‎Pero estamos viendo, por un lado, enormes envíos de armamento hacia Ucrania para que los ‎nacionalistas integristas ucranianos [2], ‎entrenados por la OTAN, puedan enfrentarse a Moscú. Y también estamos viendo, por otro lado, ‎como se impone una guerra económica, también sin precedente, en un intento por destruir la ‎economía rusa. Dadas las proporciones que va tomando esta guerra, donde Occidente usa a ‎Ucrania para tratar de acabar con Rusia, el enfrentamiento directo entre la OTAN y Rusia parece ‎cada vez más posible. ‎

Sin embargo, una Guerra Mundial parece altamente improbable, al menos a corto plazo. Y ‎los hechos ya contradicen la narración de la OTAN. ‎

La guerra parece no estar cerca de terminar. Pero no porque los dos bandos estén en ‎condiciones de igualdad sino porque la OTAN no quiere enfrentarse a Rusia. De hecho, ya lo ‎vimos hace 3 meses, en la Cumbre del G20 en Bali. Rusia aceptó entonces que el presidente ‎ucraniano Zelenski participara en los debates por videoconferencia, desde Kiev. Zelenski pidió ‎entonces que Rusia fuese excluida del G20, como antes fue excluida del G8, cuando Crimea ‎regresó a la Federación Rusa. Para sorpresa de Zelenski y de los miembros de la OTAN presentes ‎en Bali, Estados Unidos y Reino Unido no apoyaron el pedido del presidente ucraniano ‎‎ [3]. Washington y Londres estuvieron de acuerdo en que ‎había una línea que no podían cruzar. ‎

‎¿Por qué? Porque el armamento ruso moderno es muy superior al de la OTAN, cuya tecnología ‎data de los años 1990. En caso de enfrentamiento, es indudable que Rusia sufriría… pero acabaría ‎aplastando a las potencias occidentales en cuestión de días. ‎

Lo que ya está sucediendo ante nuestros ojos tenemos que interpretarlo a la luz de esa realidad. ‎

El flujo de armamento hacia Ucrania es una simple maniobra de diversión. La mayoría de ese ‎armamento no llega al campo de batalla. Ya habíamos anunciado desde este sitio web que ese armamento sería desviado para desatar otra guerra, en el Sahel [4]. ‎

El presidente de Niger, Muhammadu Buhari, incluso confirmó públicamente que grandes ‎volúmenes de armas supuestamente destinadas a Ucrania ya están en manos de los yihadistas ‎africanos [5]. En todo caso, constituir un arsenal sumamente ‎heterogéneo, con armamento de épocas y de calibres muy diferentes, es en definitiva inútil. ‎Nadie tiene la logística necesaria para garantizar a los combatientes el suministro de municiones ‎tan diferentes. Eso hace pensar que el objetivo del envío de ese armamento a Ucrania no es ‎ponerla en condiciones de ganar la guerra. ‎

El New York Times dio la alerta al explicar que las industrias bélicas de Occidente ya no logran ‎producir suficientes cantidades de armas y municiones. Las reservas están agotadas y los ‎ejércitos occidentales están entregando ahora el material que en realidad necesitan para garantizar la ‎defensa de sus propios países. Esto último fue confirmado por el secretario a cargo de la marina ‎de guerra de Estados Unidos, Carlos Del Toro, quien advirtió que los ejércitos estadounidenses ‎están entregando armamento que en realidad necesitan [6]. Del Toro precisó que si el complejo militaro-‎industrial estadounidense no logra, en 6 meses, producir más armas que Rusia, las fuerzas ‎armadas de Estados Unidos ya no podrán cumplir su misión. ‎

CONTINUAR...