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De Auschwitz a Gaza

Sociedad
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Auschwitz ha pasado a la historia por ser el mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, y Gaza, después de 12 años de bloqueo, se ha convertido en el mayor campo de concentración del Israel racista y xenófobo de Binyamin Netanyahu y sus acólitos

Como se miró para otro lado durante la segunda guerra mundial, hoy la comunidad internacional –empezando por Arabia Saudí, que en público dice apoyar la causa palestina y en privado negocia con el Mosad– esconde la cabeza bajo el ala para no avergonzarse de lo que sucede en Gaza mientras acepta las explicaciones del Gobierno israelí y compra lo que los colonos cultivan en las tierras palestinas ocupadas.

El 30 de marzo, en el primer aniversario de la Gran Marcha del Retorno otros cuatro palestinos perdieron la vida, con lo que ya son 200 los muertos, muchos por disparos en estas protestas para pedir, frente a la frontera israelí, la vuelta de los refugiados a los hogares que tenían en 1948, cuando la fundación del Estado judío los expulsó. Si se añaden los 76 muertos por los bombardeos aéreos, disparos de artillería o intento de infiltraciones, la ley del Talión –ciento por uno—se cumple con creces. En el año transcurrido han muerto dos soldados israelís. 

Hospitales en estado casi ruinoso

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU ha denunciado que 41 de las víctimas mortales palestinas eran niños y que en los incidentes resultaron heridas 29.000 personas. En un territorio donde los equipos médicos están desbordados, los hospitales se encuentran en estado casi ruinoso y el equipamiento y las medicinas están bajo mínimos, las heridas son una suerte de tortura y ensañamiento de quien las causa.

Según Médicos Sin Fronteras, hay unos 6.500 heridos de bala, muchos de los cuales saben que no recibirán el tratamiento adecuado, que se quedarán inválidos o sufrirán dolores horribles porque no hay con qué curarles. Las secuelas de las heridas, como las enfermedades crónicas, hace tiempo que no se tratan.  

Los cortes de electricidad son continuos y el suministro de agua potable deficitario. En Gaza no hay carteles que digan, como en Auschwitz, que ‘el trabajo dignifica al hombre’. El 52% de la población no tiene empleo, ni campo que cultivar, ni leña que cortar, ni barco en que pescar. Ya no queda nada, solo rumiar la inacción hasta hundirse en la depresión o en la locura. Las oenegésne señalan que los problemas mentales se extienden como una epidemia sin que haya drogas ni especialistas para calmarlos.

Esta dramática situación brutaliza a los que tienen algún poder, que repiten con los más débiles el escenario de represión y abusos a que se han acostumbrado. Amnistía Internacional ha pedido que se investiguen el uso innecesario y excesivo de la fuerza y las violaciones a los derechos humanos cometidas por “las fuerzas de seguridad de Hamás contra manifestantes palestinos pacíficos” durante las protestas contra la carestía de la vida de mediados de marzo. Varios activistas que difundían en las redes sociales un llamamiento a la “revolución de los hambrientos” fueron detenidos y sometidos a malos tratos.

Para los israelís, Gaza es tan invisible como Auschwitz lo fue para los alemanes

Para los israelís, Gaza es tan invisible como Auschwitz para los alemanes. Cara a la campaña electoral, el ‘Times of Israel’ realizó una encuesta, cuyos resultados publicó el 6 de marzo, sobre las preocupaciones de los israelís y solo el 11% señaló las relaciones con los palestinos. Muy por delante se encontraban los asuntos económicos (47%) o la seguridad (21%), lo que revela que la inmensa mayoría de la población ve a los palestinos vencidos, desarmados y solos.

Las pésimas relaciones entre la Autoridad Palestina, que gobierna en Cisjordania, y el movimiento Hamás, que administra las miserias de Gaza, solo contribuyen a empeorar la catástrofe humana de la mayor prisión al aire libre del planeta. Además, la alianza de Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudí refuerza aún más el sitio de Gaza. Estos países coinciden con Israel y Estados Unidos en que el enemigo a batir es Irán y castigan a todo gobierno árabe que no asuma esta prioridad, como Hamás y el rico emirato de Qatar que le apoya.

La llegada de Trump a la Casa Blanca -con su yerno Jared Kushner, íntimo amigo de Netanyahu y del príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salman—ha sido la séptima maldición para los palestinos en general y los gazís en particular. En julio de 2018, Trump anunció que cancelaba los 350 millones de dólares que concedía anualmente a la agencia de Naciones Unidas para las Refugiados Palestinos (UNRWA) y semanas antes suspendió un paquete de ayuda de 200 millones de dólares para Gaza y Cisjordania.

Fuente: Georgina Higueras, El Periódico de Catanlunya

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