¿EN QUÉ LUGAR NACIÓ JESÚS DE NAZARET?

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Por Pedro de Felipe del Rey
Hay dos versiones sobre este tema, y cada una sitúa este acontecimiento en un lugar diferente.

Primera versión: ésta es la que se encuentra en el evangelio canónico de Lucas, que dice así: “Y, en aquellos días, sucedió que César Augusto publicó un edicto, para que todo el Imperio romano hiciera declaración de sus bienes. Este primer censo se hizo siendo Quirino gobernador de Siria. Y todos iban a declarar sus bienes, cada uno a su ciudad. Y también subió José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad, que se llama Belén, porque él era de la casa y familia de David, para hacer declaración de sus bienes con María, casada con él, la cual estaba en cinta. Y sucedió entonces que llegados ellos allí, se cumplieron los días de su embarazo, y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.” (Lucas 2:1-7, según el texto griego).

Por tanto, como Jesús nació antes que José y María fueran a declarar sus bienes y, como también estaban obligados a declarar los hijos que tenían, el resultado fue que, cuando hicieron dicha declaración, Jesús quedó inscrito en el censo. Después todos los datos del censo, recogidos en cada población, eran enviados a Roma, donde se escribían en tablillas de bronce, dada la importancia que tenía esta información para el gobierno romano; porque, a partir de estos datos del censo, determinaba los impuestos que tenía que pagar cada familia.

En el siglo II, Marción negaba que Jesús había nacido de María en Belén (Johannes Quasten: Patrología, tomo I, p. 266, BAC).  Por esto, Tertuliano, que vivía en Roma y había visto los documentos de aquel censo, le dice que en esas tablillas se pueden comprobar los datos del nacimiento de Jesús y su linaje; así lo dice: “[…] sobre el censo de Augusto, en fin, que los archivos romanos guardan como testigo fidelísimo del nacimiento del Señor […]. Pero también consta ahora el censo decretado bajo Augusto en Judea por medio de Sentio Saturnino, en el cual se puede comprobar su linaje.” (Opera Omnia, tomo III, Libro IV, pp. 700, 713).  Es evidente que Tertuliano vio, en esas tablillas, a Jesús inscrito en ese censo de Augusto, y quienes eran sus padres (por supuesto que José era el padre legal de Jesús). En el devenir del tiempo, el edificio que guardaba esas tablillas de bronce (el Tabularium) fue destruido. Ahora bien, en nuestra época, los arqueólogos lo han encontrado. He aquí la noticia: “Roma recupera el Tabularium, el archivo que custodió las leyes de toda su civilización.

En la época de esplendor de la Roma republicana, tres mil ‘tablas’ de bronce que recogían sus leyes y decretos se custodiaban como un auténtico tesoro en la colina más noble de la ciudad. Al cabo de 21 años de pesquisas arqueológicas y excavaciones, el Museo Capitolino abrirá al público el Tabularium, archivo de estado de aquella superpotencia, […]. El Tabularium fue construido en época del dictador Sila […] por Quinto Lutacio Catulo, un importante personaje que fue cónsul el año 78 a. de C., para que sirviera como archivo público del Estado romano. En efecto, su nombre procede de que en él se guardaban las tabulae, o tablas legislativas, en las que estaban escritos los edictos y leyes de Roma, y que se gravaban en tablas o planchas, como la famosa Ley de las Doce Tablas, que fundían en broce para asegurar su perduración eterna.” Esta noticia tiene una foto de la entrada al Tabularium, a cuyo pie se dice que el “Tabularium fue inaugurado ayer por el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi y por el alcalde Francesco Ruteli.” (ABC, miércoles 19-4-2000, p. 41). Esta noticia también aclara que, en el pasado, dichas tablillas fueron fundidas para hacer cañones; por lo que los arqueólogos sólo han hallado una, que trata del nombramiento de un emperador romano.

Evidentemente, si esas tablillas no hubieran sido fundidas, ahora podríamos ver el mismo texto que vio Tertuliano referente al nacimiento de Jesús en Belén. Por tanto, las afirmaciones de Tertuliano sobre este asunto son una prueba histórica concluyente del nacimiento de Jesús en Belén y de su inscripción en dicho censo; lo cual, por otra parte, prueba la veracidad del evangelio de Lucas.

Segunda versión: ésta se halla en un evangelio apócrifo titulado Proto evangelio de Santiago, escrito en el siglo II (Aurelio de Santos: Los evangelios apócrifos, BAC, 1963, p. 129). Extraigo algunos fragmentos referentes al nacimiento de Jesús, dicen así: “Y vino una orden del emperador Augusto para que se hiciera el censo de todos los habitantes de Belén de Judea. […]. Y (José), aparejando su asna, hizo acomodarse a María sobre ella, […], Y al llegar a la mitad del camino, dijo María a José: ‘Bájame, porque el fruto de mis entrañas pugna por venir a luz’. Y la ayudó a apearse de la asna, diciendo: ‘¿Donde podría yo llevarte para resguardar tu pudor?, porque estamos al descampado’. Y, encontrando una cueva la introdujo dentro, y, […], se fue a buscar una partera hebrea […]. Y entonces una mujer que bajaba de la montaña me dijo: ¿Dónde vas tú? A lo que respondí: ‘Ando buscando una partera hebrea’. […]. Entonces la partera se puso en camino con él. Al llegar al lugar de la gruta se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada con una nube luminosa. Y exclamó la partera: ‘Mi alma ha sido engrandecida hoy, porque han visto mis ojos cosas increíbles, pues ha nacido la salvación para Israel. […]. Y, al salir la partera de la gruta, vino a su encuentro Salomé, y ella exclamó: ‘Salomé, tengo que contarte una maravilla nunca vista, y es que una virgen ha dado a luz; cosa que, como sabes, no sufre la naturaleza humana’. […].” (Id., pp. 163-170).

Observaciones: 1ª) Vemos que, mientras que el evangelio de Lucas dice que Jesús nació en Belén, este evangelio apócrifo afirma que Jesús nació “a la mitad del camino”. Puesto que desde Nazaret hasta Jerusalén hay unos 100 km más otros 8 km hasta Belén, resulta que Jesús nació mucho antes de llegar a Jerusalén y, por tanto, en un lugar alejado más de 50 km de Belén; además, dice que nació en una gruta en el campo, con lo cual contradice el evangelio de Lucas. 2ª) En este relato apócrifo, se funda la tradición que pone el belén en una gruta; y mucha gente, siguiendo esta tradición, contraria al Evangelio, pone el belén en una gruta. 3ª) El primer belén fue expuesto en el siglo IV (ABC, 07-12-2014, p. 98), cuando el emperador romano Constantino era el Sumo Pontífice de la Iglesia. 

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