INFORME SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

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EL EMBUDO DEL SILENCIO
El cambio climático amenaza el futuro de la estabilidad mundial

Olas de calor que ponen en alerta los hilos de supervivencia humana y que sin embargo la sociedad lo ve como un hecho anormal pero sin dar la importancia que tiene. Cambios bruscos de temperatura y deshielo precipitado en el Ártico y en la Antártida, donde los signos son más evidentes y los científicos, ahora sí, tras décadas de estar en silencio, advierten de la gravedad de la situación a la que nos estamos enfrentando.

EL EMBUDO DEL SILENCIO
El cambio climático amenaza el futuro de la estabilidad mundial

Olas de calor que ponen en alerta los hilos de supervivencia humana y que sin embargo la sociedad lo ve como un hecho anormal pero sin dar la importancia que tiene. Cambios bruscos de temperatura y deshielo precipitado en el Ártico y en la Antártida, donde los signos son más evidentes y los científicos, ahora sí, tras décadas de estar en silencio, advierten de la gravedad de la situación a la que nos estamos enfrentando.

Aumento de las temperaturas en prácticamente en muchos lugares del planeta y en otros lluvias torrenciales o fríos jamás registrados, con temperaturas que hacen record superando las expectativas lógicas de las estaciones climáticas de la Tierra.

El cambio climático originado por el hombre es una realidad que ya nadie discute, pero sin embargo se ha quedado como un leve problema de los muchos a los que nos tenemos que enfrentar, en lugar de ser el principal problema con que la humanidad se va a enfrentar en las próximas décadas, problemas muy graves con consecuencias devastadoras. Pero el hacernos creer que este cambio del clima en lugar de ser solucionado de forma drástica y eficaz, lo que tenemos que hacer es adaptarnos a sus consecuencias, hacen que el problema se convierta solo en un simple obstáculo, en un problema que está controlado por las autoridades y científicos de salón y que el hombre como siempre saldrá airoso de un trance tan sencillo como el aumento de dos grados la temperatura de la Tierra. Este es el argumento que nos quieren imponer.

Los políticos siguen con sus enfrentamientos personales sin solucionar ni tomar medidas urgentes para paliar todas las adversidades con las que nos vamos a enfrentar. Siguen en sus juegos de niños, manipulados o no, pero sin tomar decisiones valientes ni enfrentarse a las multinacionales causantes de esta hecatombe que se avecina. Brazos caídos, mirar a otro lado, enterrar la cabeza en la arena de la playa para no ver el tsunami que se avecina, tener puestas las gafas de sol oscuras para no ver el reflejo de la verdad…..son acciones que la sociedad realiza sin tomar conciencia de una realidad sin límites, sin pensar en que el planeta ha sobrepasado el umbral de la impotencia sostenible y que nuestras acciones y sus acciones (gobiernos y multinacionales) son los responsables de esta locura infernal.

No será por información importante e imprescindible que el científico y filósofo Jorge Riechmann nos muestra en su libro “Ética Extramuros”. El título puede resultar no entendible para la gente en general, pero su contenido es de extraordinaria importancia como para que sea un texto de obligada lectura para nuestros jóvenes universitarios que están siendo educados al margen de lo que se van a enfrentarse en unas décadas, un cambio climático que afectará a las economías de todos los países y que puede que algunos terminen en conflictos bélicos debido al control del “oro azul”, el agua.

Desde la primera página no tiene desperdicio. Es un informe relevante y que además de en la universidad debería estar en la mesa de nuestros políticos, de todos los políticos sin distinción de colores porque ellos son los verdaderos verdugos de esta dramática historia de la humanidad: o se implican para parar este desastre o serán responsables directos de todo lo que ya está sucediendo. Riechmann nos dice “que estamos viviendo sobre este planeta como si fuéramos depredadores extraterrestres, como si nos hallásemos acampando temporalmente en un planeta de usar y tirar, pero por el contrario, somos terrícolas interdependientes y ecodependientes, sin planeta de recambio al que emigrar”. En sus 450 páginas nos adentra en la responsabilidad de la sociedad que permite llegar a la situación crítica planetaria de consecuencias impredecibles. Capítulos como “Frente al abismo”, “El fundamento: no dañar a los seres que pueden ser dañados”, “Diversidad biológica: la Sexta extinción”, “Cambio climático: ¿seguiremos mirando hacia otro lado? o “Tiempo de Resistencia”; nos enseña con infinidad de citas, a lo que nos vamos a enfrentar y de que forma solucionar lo que ya esta siendo roto sin consideración. Para Riechmann, el que a los que llevamos décadas denunciando que el cambio climático era una realidad existente mientras nos llamaban catastrofista o rojos que quieren que la sociedad vuelva a las cavernas, evidencia la clase de miopía que contribuye a empujarnos al abismo hacia el que nos precipitamos. El permafrost congelado contiene ingentes cantidades de metano (que proviene de los depósitos submarinos formados antes de la última glaciación) y el metano es un gas de efecto invernadero unas 25 veces más potente que el dióxido de carbono, por lo que su liberación provocaría in intenso efecto de realimentación, acelerando el calentamiento hasta niveles espeluznantes.

Este es solo un peligro inminente, una bomba nuclear biológica que de la noche a la mañana puede estallar con consecuencias graves para la humanidad. Las hambrunas han vuelto a muchos países, las catástrofes naturales y los incendios violentos como el ocurrido recientemente en Portugal con decenas de muertos son noticia en los medios de comunicación. Las olas de calor sobrepasan los valores jamás registrados y en otros lugares los glaciares se deshielan mientras que el frio es protagonista en otros lugares de la Tierra. Todo está cambiando rápidamente y por el momento pocas son las consecuencias o repercusiones con las que tenemos que tolerar. Pero el agua cada vez escasea más y estará en los puntos de mira de tanques y ametralladoras de muchos países que querrán tener el control del elemento tan indispensable para nuestra vida como es el agua, que por otro lado, ese agua está siendo contaminada en una de las irresponsabilidades más graves que estamos cometiendo, o mejor dicho, nuestros políticos y las brazos ejecutores de las multinacionales, son los que están cometiendo este gran delito contra la humanidad.

Miguel G. Corral, en un artículo escrito en El Mundo el 19 de octubre de 2010 titulado “Objetivos: evitar la sexta gran extinción”, decía que “La diversidad biológica en nuestro planeta sigue siendo erosionada a consecuencia de las actividades humanas. Las presiones que potencian la pérdida de biodiversidad dan escasas señales de reducción, y en algunos casos están aumentando. Las consecuencias de las actuales tendencias son muchos peores que las imaginadas anteriormente y ponen en riesgo la provisión de servicios ambientales vitales. En las próximas décadas, serán los sectores más pobres los que sufrirán desproporcionadamente los cambios catastróficos de los ecosistemas, pero finalmente será la sociedad la que acabará sufriéndolo.”

Los datos que van llegando sobrecogen a cualquier amante de la naturaleza y de la vida. Los leones, jirafas y elefantes…que antaño había por miles, dentro de muy poco entrarán a formar parte de la lista en “peligro de extinción” y otros de los que ya están como pueden ser los grandes simios, muchas otras especies de primates y de otros seres vivos como el elefante pigmeo o el tigre, desaparecerán sus poblaciones en libertad en quince años. Su hábitat está siendo destruido. La economía de los países se verá afectada por el aumento de temperatura con pérdidas masivas de numerosos alimentos que agravará las hambrunas y surgirán como siempre lo hacen, los grandes especuladores que juegan y se enriquecen con las calamidades humanas.

Volviendo a Ética de Extramuros, Jorge nos dice que destruir especies es como arrancar y trocear páginas de un libro aún no leído, escrito en un lenguaje que los seres humanos apenas estamos empezando a descifrar, acerca de la morada que habitamos. Semejante comportamiento resulta inadmisible porque descuida los deberes (deberes de prudencia, de educación, de cuidado, de evitación del daño) que tenemos para con la humanidad presente, para con los seres humanos del futuro y también para con los animales no humanos con quienes compartimos la casa común de la biosfera.

El 7 de diciembre del 2009 y en la antesala de la fallida “Cumbre de Copenhague”, 56 diarios de 45 países publicaban un editorial conjunto: “Si no nos unimos para emprender acciones decisivas, el cambio climático causará estragos en nuestro planeta y, con él, en nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Los peligros son evidentes desde hace una generación. Ahora, los hechos han empezado a hablar por sí solos: 11 de los últimos 14 años han sido los más calientes que se registran, el casquete polar del Ártico está derritiéndose y la increíble subida de los precios del petróleo y los alimentos el año pasado nos ofrece un anticipo del caos que se avecina. En las publicaciones científicas, la cuestión ya no es si la culpa es de los seres humanos, sino cuanto tiempo nos queda para limitar los daños. Y sin embargo, hasta ahora, la respuesta del mundo ha sido débil y desganada.” Y lo sigue siendo tras haber pasado 19 años de esta editorial. No se ha hecho nada, ningún compromiso de los estados para cambiar nuestra sociedad, ninguna presión por parte de los ciudadanos para intentar mitigar este crimen, ninguna responsabilidad de nuestros políticos que siguen agachando la cabeza tras un grave problema que afectará a toda la humanidad.

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